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Cuando un paciente pregunta si un empaste dental duele, el dentista distingue tres momentos clave: antes, durante y después del procedimiento. En cada fase hay sensaciones esperables y otras que conviene evaluar. El objetivo de esta guía es explicar, con criterios clínicos, qué es normal, qué no lo es y cómo se actúa para que el paciente recupere la comodidad al masticar.
Antes del empaste: cuándo debería doler y cuándo no
Antes de intervenir, el dentista explora si el dolor ya existía. Si duele espontáneamente, despierta por la noche o aparece como latidos, se considera un signo de alerta que amerita pruebas de vitalidad pulpar y térmicas para descartar pulpitis. En cambio, si el dolor ocurre solo ante frío/azúcar y cede rápido, a menudo es hipersensibilidad por caries o esmalte desgastado.
En consulta, el profesional valora tres puntos:
- Profundidad de la lesión (según clínica y radiografía).
- Estado de la pulpa (pruebas de vitalidad, percusión, palpación).
- Oclusión y contactos con dientes vecinos (riesgo de puntos de contacto tensos tras el empaste).
Sobre anestesia, la regla es simple: si el procedimiento puede afectar dentina sensible o el paciente muestra ansiedad, se prioriza anestesia local. En casos de gran aprensión, el dentista puede ofrecer anestesia asistida (The Wand) o óxido nitroso. Cuando la caries es muy superficial, se puede trabajar con mínima o nula anestesia, explicando siempre que la decisión se ajusta sobre la marcha. Un criterio habitual en clínica: si aparece dolor al morder antes del empaste, habrá que vigilar especialmente la mordida tras restaurar.
Evaluación del dolor pre-operatorio y necesidad de anestesia
La decisión de anestesiar se toma tras palpar, percutir y realizar pruebas térmicas. Si el estímulo frío produce dolor que persiste tras retirarlo, el dentista sospecha compromiso pulpar y prefiere anestesiar y trabajar con aislamiento absoluto para reducir irritación. Si el dolor es únicamente al mordisco en un diente con fisuras o caries proximal, se advierte al paciente que, tras el empaste, podría requerirse ajuste oclusal.
Opciones para pacientes con ansiedad (The Wand, óxido nitroso, láser)
En pacientes muy nerviosos, se comenta la opción de inyección computarizada (The Wand) que dosifica lentamente y reduce la sensación de pinchazo. Como apoyo conductual, el óxido nitroso ayuda a relajar y facilita una experiencia más cómoda. En caries incipientes puede considerarse técnicas mínimamente invasivas (abrasión por aire o láser) para reducir vibración y calor.
Durante el procedimiento: qué siente el paciente y cómo se minimiza el dolor
El empaste estándar consiste en retirar caries, acondicionar el tejido y restaurar con un material (composite, ionómero u otro) que restituya forma y función. El dentista aisla el diente (preferiblemente con dique de goma) para controlar humedad y sensibilidad.
En clínica, cuando el paciente refiere molestias pese a la anestesia, se refuerza la dosis o se cambia la técnica (p. ej., infiltración intraligamentosa). En cavidades profundas, el profesional puede colocar una base protectora o un forro para alejar el material de la pulpa y reducir sensibilidad posterior.
Un detalle que marca la diferencia es el control de la oclusión. Tras esculpir y fotopolimerizar, el dentista solicita morder en papel articular en movimientos de cierre y laterales. Si el empaste queda “alto”, el paciente notará dolor al masticar; por eso se ajusta en la misma cita hasta lograr contactos equilibrados. Siempre se documenta el ajuste y se programa revisión si la cavidad fue profunda.
Aislamiento, eliminación de caries y elección del material
- Aislamiento: reduce contaminación salival y sensibilidad.
- Eliminación selectiva: retirar caries sin invadir innecesariamente dentina sana mejora el pronóstico pulpar.
- Material: en zonas cervicales o de raíz, un ionómero de vidrio puede desensibilizar; en oclusales y estéticas, el composite es la elección habitual por resistencia y acabado.
Control de la oclusión con papel articular
El protocolo clínico incluye verificar contactos céntricos y excursivos. Si hay “picos” marcados, se rebaja y se pule. Un criterio práctico que los dentistas repiten: si el dolor aparece solo al morder tras un empaste reciente, lo primero es revisar oclusión y puntos de contacto.
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Después del empaste: dolor normal vs. señales de alarma
Cierta sensibilidad tras un empaste es frecuente, sobre todo al frío y a la presión. Suele mejorar progresivamente con el paso de los días. El dentista sugiere evitar masticar cosas duras del lado tratado durante 24–48 horas (especialmente si el empaste es grande) y usar un cepillado suave con pasta desensibilizante si fuese necesario.
Cronograma de sensibilidad (horas, 3–7 días, 2–4 semanas)
- Horas 0–48: sensibilidad leve al morder o al frío; mejora con el tiempo.
- Días 3–7: la mayoría de pacientes notan clara mejoría.
- Hasta 2 semanas: en empastes profundos puede persistir cierta sensibilidad al frío. El criterio clínico común es: si a los 14 días no mejora o empeora, se reevalúa.
- Más de 2–4 semanas o dolor que despierta por la noche: no es esperable; hay que valorar pulpa (posible pulpitis) o empaste alto persistente.
Dolor al morder y empaste alto: ajuste y revisión
Cuando duele solo al morder, el dentista sospecha oclusión alta o un punto de contacto demasiado tenso. La solución es sencilla: retocar y pulir para equilibrar. Si además hay sensibilidad difusa a la presión, puede estar irritado el ligamento periodontal; en ese caso, el ajuste y unos días de reposo suelen resolverlo.
Dolor pulsátil o nocturno: cuándo valorar endodoncia
Si aparece dolor espontáneo, pulsátil o que despierta por la noche, el profesional realiza pruebas de vitalidad: si sugieren daño pulpar irreversible, se indica endodoncia. El objetivo es conservar el diente sin dolor y devolver función con una restauración definitiva (a veces, una incrustación o corona según el tamaño de la cavidad).
Causas clínicas del dolor tras un empaste
Restauración profunda y proximidad a la pulpa
Las cavidades cercanas a la pulpa pueden producir hipersensibilidad por un tiempo. El dentista explica que es transitorio en la mayoría de casos y protege el fondo con materiales adecuados.
Irritación del ligamento periodontal
Un empaste alto comprime el ligamento al cerrar la boca, generando dolor a la masticación. El ajuste oclusal suele resolverlo de forma rápida.
Reacciones al material y otras causas menos frecuentes
Muy ocasionalmente, hay intolerancias o microfiltraciones que provocan sensibilidad. Si no cede con el tiempo y el ajuste, el profesional valora reparar o sustituir la restauración, o cambiar a un material capaz de sellar mejor en esa zona.
Tratamientos y soluciones que recomienda el dentista
Ajustes oclusales, barnices desensibilizantes y cambio de material
- Ajuste oclusal: primera línea cuando duele al morder.
- Barnices/pastas desensibilizantes: útiles en sensibilidad al frío posoperatoria.
- Cambio o reparación de material: si hay microfiltración o adaptación deficiente.
Cuándo indicar una incrustación o una endodoncia
- Incrustación: cuando el empaste es muy grande y el diente necesita mayor resistencia y sellado.
- Endodoncia: si las pruebas indican pulpitis irreversible o necrosis, para eliminar el dolor de origen pulpar y preservar el diente.
Prevención: cómo evitar el dolor en futuros empastes
- Diagnóstico fino previo (pruebas térmicas, vitalidad, radiografía).
- Técnicas mínimamente invasivas y aislamiento para reducir irritación.
- Control oclusal riguroso con papel articular y revisión a 7–10 días si el empaste fue profundo.
- Educación del paciente: avisar de la posible sensibilidad 1–2 semanas en casos profundos y de acudir antes si el dolor es pulsátil o nocturno.
Conclusión
Un empaste no debería doler de forma sostenida. Tras la restauración, una sensibilidad leve y descendente entra dentro de lo esperado; el dolor al morder apunta a un ajuste pendiente, y el dolor pulsátil/nocturno exige valorar la pulpa. Con diagnóstico adecuado, control de oclusión y materiales bien indicados, el paciente recupera la comodidad sin complicaciones. Si necesitas una revisión de tu empaste podemos atenderte en Sabadell, Terrassa y Sant Andreu de la Barca.
FAQs
¿Cuánto dura el dolor?
Lo típico es mejoría clara en 3–7 días. En empastes profundos, la sensibilidad al frío puede alargarse hasta 2 semanas. Si no mejora o empeora, se revisa.
¿Es normal el dolor al frío?
Sí, especialmente si la cavidad fue honda. Debe ir a menos. Si persiste más de 14 días o es muy intenso, conviene reevaluar.
¿Se puede empastar sin anestesia?
En caries pequeñas, a veces sí. La decisión es clínica y se ajusta según la sensibilidad del paciente; existen opciones como The Wand y óxido nitroso para mayor confort.
¿Cuánto dura la retención?
De 6–12 meses con uso nocturno habitual, y a menudo prolongado para estabilidad a largo plazo. El retenedor fijo puede mantenerse años.

El Dr. Alcázar es un reputado especialista en Odontología con un Máster en Periodoncia, un Posgrado en Implantología y otro en Rehabilitación Oral. Cuenta con más de 20 años de experiencia en la profesión y una amplia formación en diferentes campos de la especialidad.


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