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Los dientes desgastados tienen solución y, dependiendo de la cantidad de tejido dental perdido y de la causa que haya provocado el desgaste, pueden tratarse mediante reconstrucciones con composite, carillas de porcelana o composite, coronas, ortodoncia, férulas de descarga o una rehabilitación oral más amplia. El objetivo del tratamiento no consiste únicamente en mejorar la apariencia de los dientes: también debe recuperar su forma, protegerlos frente a nuevos daños y restablecer una mordida funcional. Por este motivo, antes de restaurar un diente desgastado es fundamental determinar por qué se ha producido el problema y hasta qué punto ha afectado al esmalte, la dentina y la oclusión.

El desgaste dental no siempre avanza de la misma manera. En algunas personas apenas se aprecia una ligera pérdida del borde de los incisivos, mientras que en otras los dientes pueden volverse notablemente más cortos, planos, sensibles o incluso perder una parte importante de su anatomía original.

Además, un mismo aspecto externo puede tener causas diferentes. El bruxismo, una mordida desequilibrada, determinados hábitos, una dieta especialmente ácida o el contacto repetido de los dientes con ácidos gástricos pueden producir patrones de desgaste distintos.

Por ese motivo, la solución para unos dientes desgastados debe individualizarse. Reconstruir la superficie perdida sin controlar primero la causa que la destruyó puede comprometer la duración del tratamiento.

Dientes desgastados

¿Tienen solución los dientes desgastados?

Sí. En muchos casos es posible recuperar gran parte de la anatomía, la estética y la función de unos dientes desgastados mediante técnicas de odontología conservadora, restauradora y estética.

Lo importante es diferenciar dos objetivos que, aunque están relacionados, no son exactamente lo mismo:

  1. Detener o reducir la causa del desgaste.
  2. Restaurar el tejido dental que ya se ha perdido.

Una férula de descarga, por ejemplo, puede proteger los dientes cuando existe bruxismo, pero no reconstruye por sí misma el esmalte que ya ha desaparecido. Del mismo modo, colocar una restauración estética sin controlar un problema importante de mordida puede hacer que esa restauración soporte fuerzas excesivas.

Por eso, el tratamiento suele comenzar con una valoración completa de los dientes y de la oclusión.

El profesional puede estudiar la longitud de las piezas, su superficie, la presencia de fisuras, la exposición de dentina, la sensibilidad, la posición dental y la forma en que los dientes superiores e inferiores contactan entre sí.

A partir de esa información se determina si el problema puede resolverse mediante una intervención conservadora o si requiere una rehabilitación oral completa.

Los casos leves suelen permitir tratamientos mínimamente invasivos. Cuando existe una pequeña pérdida de forma o de longitud, el composite puede ser suficiente para reconstruir determinadas zonas sin realizar grandes modificaciones sobre el diente.

En niveles intermedios pueden valorarse las carillas u otras restauraciones adhesivas, especialmente cuando el desgaste afecta a los dientes anteriores y existe una necesidad estética importante.

Cuando la destrucción es más extensa, puede ser necesario combinar diferentes procedimientos. Algunos dientes pueden reconstruirse con materiales adhesivos y otros requerir restauraciones de mayor cobertura.

Por tanto, no existe una única solución válida para todos los dientes desgastados. La elección depende fundamentalmente de tres variables: causa, cantidad de tejido perdido y estado de la mordida.

Principales causas del desgaste dental

El esmalte es un tejido muy resistente, pero está sometido diariamente a fuerzas mecánicas, cambios de acidez y hábitos que pueden provocar su pérdida progresiva.

Identificar el origen del desgaste es una parte esencial del tratamiento. Dos personas pueden presentar dientes aparentemente similares y, sin embargo, necesitar abordajes completamente diferentes.

Bruxismo y rechinar los dientes

El bruxismo consiste en apretar o rechinar los dientes de forma repetida. Puede producirse durante el sueño o durante el día y generar una carga considerable sobre la dentición.

Cuando este hábito se mantiene durante años, las superficies dentales pueden ir perdiendo relieve. Los incisivos pueden parecer cada vez más cortos y los molares pueden mostrar superficies más planas.

También pueden aparecer fisuras, pequeñas fracturas o molestias musculares.

En estos casos, reconstruir únicamente la zona desgastada no siempre resulta suficiente. Si continúan actuando las mismas fuerzas que originaron el problema, las nuevas restauraciones también estarán sometidas a una elevada carga.

Cuando el diagnóstico confirma la presencia de bruxismo, una férula de descarga puede formar parte del tratamiento. Su función es proteger las superficies dentales y ayudar a controlar las consecuencias de las fuerzas de apretamiento o rechinamiento.

Sin embargo, una férula no hace crecer de nuevo el esmalte perdido. Si el desgaste ya ha modificado la forma o la longitud de los dientes, puede ser necesario combinarla con reconstrucciones.

Problemas de mordida y oclusión

La forma en que contactan los dientes al cerrar la boca influye directamente en cómo se distribuyen las fuerzas durante la masticación.

Cuando determinados dientes reciben una carga excesiva, pueden desgastarse con mayor rapidez que el resto.

Una mala posición dental también puede generar contactos repetidos en áreas muy concretas. Con el paso del tiempo, estos puntos pueden sufrir pérdida de esmalte, pequeñas fracturas o cambios visibles en su anatomía.

Por este motivo, en algunos pacientes la solución no consiste únicamente en colocar composite, carillas o coronas.

Puede ser necesario corregir previamente la posición de los dientes mediante ortodoncia o realizar un planteamiento que permita repartir mejor las fuerzas de la mordida.

El objetivo es evitar que el nuevo tratamiento restaurador vuelva a quedar sometido a las mismas condiciones que produjeron el desgaste inicial.

Erosión provocada por ácidos

El desgaste dental también puede producirse por procesos químicos.

El contacto frecuente del esmalte con sustancias ácidas puede debilitar su superficie y facilitar su pérdida progresiva.

Las bebidas muy ácidas y determinados alimentos pueden contribuir a este proceso cuando su consumo es elevado o muy frecuente.

También debe considerarse el contacto repetido con ácidos procedentes del sistema digestivo. En determinadas situaciones, el reflujo puede exponer los dientes a un medio especialmente ácido.

La erosión suele generar superficies más lisas y puede afectar progresivamente a distintas zonas de la dentición.

Cuando la capa de esmalte se reduce lo suficiente, puede quedar expuesta la dentina situada debajo. Esto puede producir un cambio de color y aumentar la sensibilidad.

Controlar la exposición a los ácidos resulta fundamental antes de realizar una restauración definitiva.

Cepillado agresivo y otros hábitos

La higiene oral es imprescindible, pero aplicar una fuerza excesiva durante el cepillado puede contribuir al desgaste de determinadas zonas dentales.

El problema puede agravarse cuando se combinan diferentes factores. Por ejemplo, un esmalte debilitado por ácidos puede resultar más vulnerable a una acción mecánica intensa.

Por eso se recomienda realizar el cepillado de forma controlada y utilizar un cepillo con cerdas adecuadas, evitando ejercer una presión innecesaria.

También existen hábitos capaces de someter a los dientes a fuerzas para las que no están diseñados. Morder las uñas, sujetar objetos entre los dientes o morder materiales duros de manera repetida puede favorecer pequeñas fracturas y desgaste localizado.

La prevención debe centrarse, por tanto, en detectar todos los factores que estén contribuyendo al problema y no únicamente en reparar sus consecuencias visibles.

¿Cómo saber si los dientes están desgastados?

El desgaste dental suele desarrollarse de forma progresiva. Esto hace que muchas personas no perciban los cambios inmediatamente.

Comparar fotografías tomadas con varios años de diferencia puede revelar modificaciones que resultan difíciles de apreciar en el día a día.

Existen, no obstante, varios signos que pueden indicar que se está perdiendo estructura dental.

Sensibilidad dental

La sensibilidad al frío, al calor o a determinados alimentos puede aparecer cuando la pérdida de esmalte deja zonas más vulnerables.

El esmalte actúa como una capa protectora. Cuando se reduce, la dentina puede quedar más expuesta a estímulos externos.

No toda sensibilidad significa que exista desgaste dental, pero cuando aparece acompañada de cambios en la forma de los dientes conviene realizar una valoración.

Dientes más cortos, planos o irregulares

Uno de los signos más característicos es la modificación de la anatomía dental.

Los bordes de los incisivos pueden parecer más cortos o perder sus pequeñas irregularidades naturales. Los caninos pueden volverse más planos y los molares pueden presentar superficies menos definidas.

Cuando el desgaste afecta a varios dientes simultáneamente, puede producirse una pérdida progresiva de altura dental.

Estos cambios no son únicamente estéticos. La anatomía de cada pieza participa en la masticación y en el funcionamiento conjunto de la mordida.

Cambios de color, fisuras y molestias al masticar

Al perder esmalte puede hacerse más visible la dentina, que presenta una tonalidad diferente. Como consecuencia, los dientes desgastados pueden parecer más amarillentos.

También pueden observarse pequeñas fisuras o fracturas.

En situaciones más avanzadas, la modificación de las superficies dentales puede afectar a la forma en la que se distribuyen las fuerzas durante la masticación.

Por este motivo, conviene valorar el desgaste antes de que la pérdida de tejido sea muy extensa. Cuanto mayor sea la cantidad de estructura dental conservada, más posibilidades existen generalmente de realizar tratamientos conservadores.

Dientes desgastados

¿Cuál es la mejor solución para los dientes desgastados?

No existe un tratamiento universal. La mejor solución es aquella que permite restaurar el diente utilizando el procedimiento más conservador posible y, al mismo tiempo, controlar la causa responsable del desgaste.

Las principales alternativas incluyen reconstrucciones con composite, carillas, coronas, ortodoncia y férulas de descarga.

Reconstrucción de dientes desgastados con composite

El composite es una resina de uso odontológico que puede aplicarse directamente sobre el diente para recuperar parte de su volumen y anatomía.

Es una de las alternativas más conservadoras para determinados desgastes leves o moderados.

El material se modela hasta reproducir la forma deseada y posteriormente se ajusta para que se integre con la mordida.

Una de sus ventajas es que permite realizar reconstrucciones adhesivas intentando preservar al máximo el tejido dental que todavía permanece sano.

Puede resultar especialmente útil cuando se han perdido pequeños fragmentos, cuando los bordes incisales se han acortado o cuando debe recuperarse parte de la anatomía original.

Sin embargo, su indicación depende de las fuerzas que soportará la restauración. En pacientes con bruxismo intenso o problemas importantes de oclusión, el profesional deberá estudiar cuidadosamente la situación antes de determinar el tratamiento.

Carillas de porcelana o composite

Las carillas de porcelana o composite pueden utilizarse para recuperar forma, longitud, proporciones y estética, especialmente en los dientes anteriores.

Las carillas de composite se realizan utilizando una resina que puede modelarse directamente sobre el diente o mediante diferentes técnicas restauradoras.

Las carillas de porcelana utilizan un material cerámico diseñado para reproducir las características ópticas de los dientes.

La elección entre ambas opciones depende del estado de la dentición, el nivel de desgaste, la cantidad de tejido disponible, las necesidades estéticas y las fuerzas presentes en la mordida.

Las carillas no deben entenderse únicamente como un tratamiento cosmético.

Cuando se utilizan en dientes desgastados forman parte de una planificación restauradora cuyo objetivo puede ser recuperar dimensiones que se habían perdido.

Antes de colocarlas es necesario comprobar que la causa del desgaste se encuentra identificada y controlada.

Coronas dentales en desgastes severos

Una corona recubre una parte mucho mayor del diente que una carilla.

Puede ser necesaria cuando la estructura dental se encuentra muy comprometida y una restauración más limitada no ofrece suficiente protección o resistencia.

No obstante, las coronas no representan automáticamente la primera opción para cualquier diente desgastado.

La odontología actual busca conservar siempre que sea posible la mayor cantidad de tejido sano. Por ello, la indicación debe establecerse individualmente.

En desgastes severos puede ser necesario combinar coronas con otras restauraciones dependiendo del estado de cada pieza.

Ortodoncia para corregir problemas de mordida

Cuando el desgaste está relacionado con una posición dental inadecuada, puede ser necesario modificar primero la ubicación de determinadas piezas.

La ortodoncia permite corregir alineaciones y relaciones de mordida para crear unas condiciones más favorables antes de realizar la restauración definitiva.

Este enfoque resulta especialmente importante cuando determinados dientes reciben cargas muy concentradas.

Una vez mejorada la posición dental, las reconstrucciones pueden diseñarse para trabajar dentro de una distribución de fuerzas más equilibrada.

Férula de descarga cuando existe bruxismo

La férula de descarga se utiliza principalmente como elemento protector cuando existe apretamiento o rechinamiento dental.

Normalmente se fabrica de forma individualizada para adaptarse a la dentición.

Su función principal no es reconstruir la parte del diente que ya se ha perdido, sino contribuir a proteger las superficies dentales y las restauraciones frente a las fuerzas generadas por el bruxismo.

Por este motivo, puede complementar tratamientos realizados con composite, porcelana u otros materiales restauradores.

Soluciones según el grado y la causa del desgaste dental

La relación entre causa, gravedad y tratamiento es fundamental para comprender cómo se solucionan los dientes desgastados.

La siguiente tabla resume de forma orientativa algunas situaciones frecuentes:

Situación

Posible enfoque

Objetivo

Desgaste leve localizado

Composite y control de la causa

Recuperar pequeñas pérdidas de anatomía

Bordes de dientes anteriores acortados

Composite o carillas según el caso

Recuperar longitud y estética

Bruxismo

Férula de descarga + restauración si es necesaria

Proteger los dientes y reconstruir el daño existente

Problemas de mordida

Ortodoncia o corrección oclusal antes de restaurar

Distribuir mejor las fuerzas

Desgaste estético moderado

Carillas de composite o porcelana

Recuperar forma, volumen y proporciones

Pérdida importante de estructura

Restauraciones de mayor cobertura

Proteger el tejido dental restante

Desgaste generalizado

Rehabilitación oral completa

Recuperar función, dimensiones y estabilidad de toda la dentición

Esta clasificación es únicamente orientativa. Dos personas con un desgaste aparentemente parecido pueden necesitar tratamientos distintos.

Por ejemplo, una pequeña pérdida de longitud producida por un hábito que ya ha desaparecido puede abordarse de forma diferente a un desgaste similar en un paciente que continúa apretando los dientes cada noche.

Por ello, el diagnóstico debe preceder siempre a la elección del material.

También es importante diferenciar las soluciones protectoras de las restauradoras.

Una férula puede proteger. La ortodoncia puede modificar una causa relacionada con la mordida. Un cambio de hábitos puede reducir la exposición a un factor dañino.

En cambio, el composite, las carillas y las coronas permiten recuperar estructura que ya se ha perdido.

En numerosos casos es necesario combinar ambos enfoques.

Rehabilitación oral completa en dientes muy desgastados

Cuando el desgaste afecta a numerosas piezas y ha alterado significativamente la forma en que los dientes contactan entre sí, puede plantearse una rehabilitación oral completa.

Este enfoque no se limita a reparar un diente aislado.

El profesional estudia la dentición en conjunto, teniendo en cuenta la anatomía de las piezas, la mordida, la cantidad de estructura conservada y la relación entre los distintos grupos dentales.

El objetivo consiste en recuperar una situación funcional estable y, al mismo tiempo, mejorar la estética.

Antes de iniciar el tratamiento pueden analizarse registros de la mordida, fotografías y otras pruebas diagnósticas que permitan planificar la nueva anatomía dental.

Posteriormente se decide qué tipo de restauración resulta más conveniente para cada pieza.

No todos los dientes tienen por qué recibir el mismo tratamiento.

Algunos pueden reconstruirse mediante técnicas adhesivas conservadoras, mientras que otros podrían necesitar restauraciones diferentes por el nivel de deterioro que presentan.

Este concepto es especialmente importante porque la rehabilitación de una dentición muy desgastada no debe reducirse a la elección entre composite, carillas o coronas.

Primero debe establecerse una planificación global.

La estética constituye una parte del resultado, pero no puede separarse de la función.

Los dientes deben presentar proporciones naturales y, además, trabajar correctamente durante la masticación.

Por eso la rehabilitación oral completa puede integrar diferentes áreas de tratamiento, incluyendo odontología conservadora, prótesis dentales, estética dental y, cuando sea necesario, ortodoncia.

¿Se puede recuperar el esmalte de unos dientes desgastados?

El esmalte dental perdido no vuelve a crecer de forma natural hasta recuperar la anatomía original del diente.

Este punto es importante porque existe una diferencia entre fortalecer o favorecer la remineralización de una superficie que todavía conserva su estructura y reconstruir físicamente una parte del diente que ya ha desaparecido.

Cuando existe una pérdida real de volumen, la recuperación de la forma suele requerir un material restaurador.

Dependiendo de la situación, puede emplearse composite, cerámica u otro tipo de restauración indicada por el profesional.

Esto no significa que todos los pequeños signos de desgaste tengan que reconstruirse inmediatamente.

En determinadas situaciones puede ser más adecuado controlar la evolución y actuar sobre la causa.

La decisión depende de factores como la profundidad del desgaste, la sensibilidad, la estética, la velocidad con la que progresa y su influencia sobre la mordida.

Cuanto antes se detecte el problema, mayor capacidad existe para aplicar medidas preventivas y reducir la pérdida adicional de tejido.

Cómo evitar que los dientes sigan desgastándose

La prevención depende directamente de la causa.

No existe una única medida capaz de evitar todos los tipos de desgaste dental.

Cuando existe bruxismo, puede valorarse una férula de descarga y deben revisarse periódicamente tanto los dientes como las restauraciones.

Si el problema está relacionado con la mordida, el profesional puede estudiar si existe una distribución inadecuada de las fuerzas.

Cuando intervienen alimentos o bebidas ácidas, es recomendable disminuir su frecuencia y evitar mantener los dientes sometidos constantemente a un ambiente ácido.

También debe prestarse atención a la técnica de cepillado.

Cepillar con demasiada fuerza no limpia necesariamente mejor. Una técnica adecuada y unas cerdas apropiadas permiten mantener la higiene sin ejercer una presión excesiva sobre los tejidos dentales.

Asimismo, conviene evitar hábitos como:

  • Morder bolígrafos u otros objetos.
  • Morderse las uñas.
  • Utilizar los dientes para abrir envases.
  • Masticar repetidamente objetos duros.
  • Ignorar un posible bruxismo durante años.

La prevención es especialmente importante después de restaurar unos dientes desgastados.

Una reconstrucción puede recuperar la anatomía perdida, pero su estabilidad a largo plazo dependerá también de que se controlen los factores que provocaron el problema inicialmente.

¿Cuándo es recomendable acudir al dentista?

Conviene realizar una valoración cuando se observa que los dientes se están acortando, presentan bordes cada vez más planos, aparecen fisuras o existe sensibilidad frecuente.

También es recomendable consultar si otra persona detecta rechinamiento nocturno o si existe la sensación de apretar los dientes de forma habitual.

Los cambios progresivos pueden ser difíciles de reconocer sin una referencia.

Por eso las revisiones permiten comparar la evolución y detectar signos de desgaste antes de que sean muy evidentes.

Debe prestarse especial atención cuando el problema afecta a varias piezas simultáneamente.

Un desgaste generalizado puede indicar que existe una causa que actúa sobre todo el sistema masticatorio y no únicamente sobre un diente aislado.

También conviene valorar el problema antes de iniciar un tratamiento exclusivamente estético.

Si un diente ha perdido longitud por una mala distribución de fuerzas, recuperar su forma sin corregir la causa puede no ser suficiente.

Una valoración estética y funcional permite determinar qué se ha desgastado, por qué ha ocurrido y qué tratamiento podría ofrecer un resultado más estable.

Pide una valoración estética y funcional si existen signos de desgaste dental o si se desea conocer qué opciones permiten recuperar la forma, la función y la apariencia de los dientes.

¿Quieres más información?

¡Te ayudamos!

Preguntas frecuentes sobre los dientes desgastados

¿Cómo se pueden arreglar unos dientes muy desgastados?

Cuando el desgaste es importante, el tratamiento se decide después de estudiar el conjunto de la dentición y la mordida.

Puede ser necesaria una combinación de reconstrucciones con composite, restauraciones cerámicas, coronas u otros procedimientos.

Si el problema afecta a numerosos dientes, puede plantearse una rehabilitación oral completa para recuperar de forma coordinada la anatomía y la función.

Antes de realizar las restauraciones también debe controlarse la causa que provocó el desgaste.

¿Qué es mejor para dientes desgastados: composite, carillas o coronas?

Ninguna de estas opciones es superior en todos los casos.

El composite puede resultar adecuado en desgastes leves o moderados y permite tratamientos muy conservadores.

Las carillas pueden utilizarse cuando es necesario recuperar forma, longitud y estética en determinados dientes anteriores.

Las coronas ofrecen una cobertura mayor y pueden estar indicadas cuando existe una pérdida considerable de estructura.

La decisión depende del estado concreto de cada pieza y de las fuerzas presentes en la mordida.

¿Qué solución existe para los dientes desgastados por bruxismo?

El tratamiento debe contemplar dos aspectos: controlar las consecuencias del bruxismo y restaurar, cuando sea necesario, el tejido dental perdido.

Una férula de descarga puede ayudar a proteger la dentición.

Si los dientes ya han perdido forma o longitud, pueden requerirse reconstrucciones con composite, carillas u otras restauraciones según el grado de afectación.

 

¿Una férula de descarga repara los dientes desgastados?

No. Una férula de descarga no hace que el esmalte perdido vuelva a crecer ni reconstruye la anatomía del diente.

Su función principal es proteger la dentición y las restauraciones frente a determinadas fuerzas relacionadas con el bruxismo.

Cuando existe pérdida de estructura, puede combinarse con un tratamiento restaurador.

¿Cuánto puede costar reparar unos dientes desgastados?

El coste depende del número de dientes afectados, del nivel de desgaste y del tratamiento necesario.

No tiene el mismo alcance una pequeña reconstrucción con composite que una rehabilitación que implique numerosos dientes y diferentes tipos de restauraciones.

Por este motivo, el presupuesto solo puede definirse correctamente después de realizar un diagnóstico y establecer un plan de tratamiento.

¿Los dientes desgastados pueden provocar sensibilidad?

Sí, especialmente cuando la pérdida de esmalte hace que la dentina quede más expuesta.

La sensibilidad puede aparecer frente al frío, al calor o determinados alimentos.

Sin embargo, la sensibilidad dental también puede tener otras causas, por lo que debe valorarse conjuntamente con el resto de signos.

Conclusión: recuperar los dientes desgastados empieza por conocer la causa

Los dientes desgastados pueden recuperar en muchos casos gran parte de su forma, estética y función. La solución puede ir desde una reconstrucción conservadora con composite hasta carillas de porcelana o composite, coronas, ortodoncia, férulas de descarga o una rehabilitación oral completa cuando el desgaste afecta a múltiples piezas.

La clave no consiste únicamente en reconstruir lo que se ve.

Antes debe identificarse qué está provocando la pérdida de tejido y comprobar cómo se distribuyen las fuerzas de la mordida.

Solo después puede determinarse qué tratamiento permitirá conservar al máximo la estructura dental existente y ofrecer un resultado funcional y estable.

Por ello, ante dientes visiblemente más cortos, superficies planas, sensibilidad, fisuras o signos de bruxismo, una valoración temprana permite determinar la gravedad del desgaste y estudiar la alternativa más adecuada.

Pide una valoración estética y funcional para conocer el origen del desgaste y valorar las opciones disponibles para recuperar la estética y la función de la dentición.

 

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